«Hace tiempo que sentía la necesidad de cantar. No aprender «a ser cantante» sino cantar para poder expresar algo de mi interior. Las veces que lo hacía en la ducha, en el coche o en casa al realizar tareas domésticas, sentía un alivio y bienestar inusual. Al quedarme embarazada, esta necesidad fue en aumento, aunque no pensaba que hubiera espacios dedicados a la combinación de canto y maternidad. Un día, leyendo un libro prestado de Michel Odent, descubrí que en Francia existen lugares dedicados a ello desde hace tiempo, describiendo los beneficios que dicha práctica tiene en la salud perinatal del bebé así como la conexión madre – hijo desde la concepción. Me puse a investigar por internet si en Madrid podría encontrar algún sitio así pero, casualidades de la vida, fue mi matrona del centro de salud, quien al preguntarla, me puso en contacto con Esther. Al ver su página web, su formación, experiencias de mujeres que han trabajado con ella y los espacios que ofrecía, pensé que era lo que estaba buscando. 
El inicio de mi embarazo no fue fácil. Se sumaron varios factores que me hicieron sentir muy vulnerable y frágil: la incertidumbre que me provocaban las nuevas sensaciones corporales del embarazo, el miedo que sentía al haber sido etiquetado mi embarazo de riesgo con la consiguiente activación de una cascada de citas médicas con distintos especialistas y tratamientos farmacológicos, la dolorosa experiencia previa de un aborto así como problemas en el ámbito laboral que hacían que cada día experimentara altos niveles de estrés y ansiedad. Todo esto hizo que sintiera a nivel corporal mucha presión, tensión y dolor en el útero, llegando a pensar que algo no iba bien. Me hicieron varios cultivos de orina para descartar infección, dando negativo. No entendía nada pues mis sensaciones eran reales y muy desagradables, impidiéndome llevar una vida normal y sumergiéndome en un círculo de emociones negativas, pues yo no quería vivir así mi embarazo ni que mi bebé sintiera lo que yo sentía: tristeza, rabia, culpa, inseguridad, miedo…
El primer día que acudí a canto prenatal me sentía tan mal que tenía claro que al salir de allí iría a urgencias al hospital para que miraran qué me pasaba pues aunque el urocultivo había salido negativo, el dolor y tensión de mi útero no podía ser bueno. Tras la práctica pude comprobar cómo todas aquellas sensaciones habían desaparecido, experimentando en mi ser paz, tranquilidad, bienestar y relajación. Pude comprobar cómo la causa de aquellas sensaciones tenía más que ver con mis emociones que con mi cuerpo. No sé si fue el ambiente íntimo y cuidado del grupo, la voz envolvente de Esther, la técnica dedicada a aprender a respirar y llevar esa respiración consciente al vientre y al bebé o la emisión de sonidos vocales que liberan todo tipo de tensión, consiguiendo una conexión cuerpo- mente – alma con tu bebé. Supongo que fue la combinación de todo aquello. 
Desde entonces, Esther me propuso conocerme un poco más a fondo y trazamos juntas un acompañamiento a lo largo de mi embarazo según mis necesidades: durante meses, he combinado las sesiones grupales de canto prenatal con sesiones individuales de hipnosis. A través de estos espacios, he podido compartir aspectos que me estaban haciendo daño, he trabajado a nivel inconsciente herramientas que me han dado seguridad, fuerza y me han empoderado para poder vivir mi embarazo de forma consciente y feliz. Siento que la evolución en mí durante estos meses ha sido increíble y por eso comparto mi experiencia, pues creo que todas merecemos poder vivir nuestros embarazos de forma positiva. Por nosotras y por nuestros bebés. Hoy comentaba con una amiga, que nunca pensé que la experiencia de la maternidad transmitiera tanta fuerza y poder a las mujeres, es maravilloso experimentarlo. Esa energía tan mágica está en cada una de nosotras y creo que es en la experiencia maternal cuando se pone más de relieve. Pero para ello, a veces es necesario que alguien nos acompañe y nos ayude a enfocarla, desempolvando «telarañas de emociones negativas» que en ocasiones impiden conectar con esa fuerza. Lo siento así y más ahora, en momentos difíciles en los que la incertidumbre derivada de la situación global de pandemia por Coronavirus y a dos semanas de dar a luz hacen poner a prueba todo lo trabajado estos meses atrás. Aún así, a pesar de todo, durante estas semanas me siento tranquila y convencida que todo irá bien. Esperando la bienvenida de nuestra pequeña cantándole cada día. 
Sólo puedo decir, gracias Esther. Eres una de las mujeres que han hecho posible este cambio que nos ha hecho tanto bien y que tendrá un gran impacto a lo largo del tiempo, estoy convencida. 
GRACIAS» Cris
Imagen: Antonio, pareja de Cris
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